martes, 1 de julio de 2014

El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger

Reseña de El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger, por Johan R. Wilbur. Publicada en la revista de literatura y arte en línea, El Globo Sonda.

El guardián entre el centeno (Alianza, Última edición 2007) es la obra más conocida de J.D. Salinger. También es, sin duda, una obra de culto y camino a seguir para millones de autores posteriores empeñados en hacer algo que la emulara y que a la vez tuviera el sello de cada propio autor (casi nada). Sin embargo, aun dicen que no ha habido ninguna que se acerque al guardián en cuanto a éxito, popularidad y fans acérrimos. Siempre me he preguntado por qué.

Para entender mejor el éxito de esta novela basta con hacer tres cosas.
  1. Echar un ojo a Holden Caulfield,  referente indiscutible e icono absoluto del protagonista  adolescente traumatizado por su edad por antonomasia a poco lector que uno sea.
  2. Situarnos en la época en la que Salinger escribió esta novela (1951) para entender el porqué de que resultara tan criticada y a posteriori tan aclamada, por cierto que parece que una cosa siempre vaya ligada a la otra.
  3.  Por último, pero no menos importante, no tener en cuenta lo que te cuenten de ella quienes ya la hayan leído. Porque he leído tonterías como la edad que dicen que hay que tener para disfrutarla. Creo que ni dejarse llevar hasta ese punto, porque si se te influencia en exceso… Mal.
Y ahora, vamos punto por punto. ¿De qué va el Guardián entre el centeno?

Ya en la primera página hay un golpe de efecto. Holden, desde un sitio que no nos nombra, pero en el cual está hospitalizado o recluido (nunca no lo especifica), se dirige a nosotros diciéndonos que no va a hablarnos de su infancia ni de sus padres ni del porqué de que él sea como es. Que eso le da igual. Se planta delante de nosotros (yo me lo imagino sentado en una silla con las manos cruzadas apoyadas en las piernas y con un fondo negro detrás) y nos dice algo tan cristalino como escueto.
“No crean que voy a contarles mi maldita autobiografía ni nada de eso. Solo voy a contarles unas cosas de locos que me pasaron durante las Navidades pasadas”.

Total, que después de un incidente con  su compañero de habitación por, como no, culpa de una chica, Holden decide irse a casa fugándose del colegio unos días antes de que tenga que volver a casa por vacaciones. A partir de ahí lo poco que le ocurre desde el momento en el que pone un pie fuera del colegio hasta que llega a su casa, nos parecerá poca cosa en cuanto a acción o aventuras. Tampoco veremos  evolución alguna en el personaje. Simplemente veremos eso: “Unas cosas de locos que le ocurren”.

Eso es exactamente lo que nos cuenta, algo tan normal y aparentemente trivial como eso. Pero claro, es un chico de diecisiete años y tiene en la cabeza un millón de pajaros revoloteándole a la vez (¿y quien no a esa edad?) El paso de la infancia a la madurez que está experimentando el protagonista, Salinger nos los expone sin tapujos en forma de un millar de expresiones infantiles y cientos de injurias y blasfemias que le vemos mientras desvaría dando tumbos de un lado a otro de Nueva York.

Y os preguntareis: “Y si es algo tan simple… ¿por qué es tan famoso este libro?”

Bien, para mí es algo bastante simple. El libro es un cuasi perfecto retrato de la adolescencia tanto en aquellos años como en la actualidad. En los pensamientos del protagonista veremos rebeldía, mal vocabulario y una apatía hacia los adultos que a todos nos sonara de nuestros años mozos y que de paso hace que cualquier adolescente pueda sentirse identificado al momento. También creo que pertenece a una época en la que en la literatura apenas había protagonistas incomprendidos por la sociedad que mostraran unos pensamientos tan negativos y eso El guardián entre el centeno lo hace muy bien y muy explícitamente. Entre otras andanzas Holden nos habla de sexualidad, de violencia, de prostitución… Y en fin, por culpa de eso fue muy criticada y censurada en su día. Además lo de que Salinger fuera tan… “excéntrico” en cuanto a hablar con la prensa o con los expertos de aquellos años imagino que tampoco ayudaría a darle popularidad.

Sin embargo, lógicamente, desde los años cincuenta la sociedad ha cambiado y la novela ha acabado siendo objeto de culto y lectura obligada incluso en institutos y colegios de todo el mundo. Como se suele decir “El tiempo pone a cada uno en su lugar”.

Y entonces… ¿Que decías de que mejor no hacer caso a los que te hablen de él?

Pues sí, porque como en todo, se puede tender a la exageración. Te puedes encontrar a gente que te extorsionara sentimentalmente diciéndote que es obligado que lo leas porque a le ha parecido el mejor libro de su vida, gente que te dirá que es un libro que solo puedes leer si estas en la edad del pavo y a otros que, esclavos de lo eruditos que serán, te dirán que el libro no vale para nada.

Yo, en mi opinión personal y por ello mismo fácilmente ignorable, creo que se debe leer, que es cierto que para la época Salinger fue muy audaz y la esencia del protagonista en sí esta genialmente escrita, pero creo también que en general está un poco sobrevalorado. También que la historia peca de simple, me hubiera gustado que se profundizara en el “¿Por qué Holden lo odia todo?” Y luego que el protagonista tiende a usar demasiadas coletillas muy repetidamente, pero bueno, eso último ya es una nimiedad. 

Mi consejo (que vale, lo llamo así, a pesar de que es algo tan básico que considero que todos deberían hacerlo tanto aquí como en cualquier otro campo) es no hacer caso ni a unos ni otros, sencillamente recomiendo acercarse a él y sacar las conclusiones que se quieran. Importándote muy poco tanto que tu padre lo considere una gilipollez como que una mañana de un 8 de Diciembre de 1980, un tío asesinara a John Lennon y lo llevara en la mano.

Por último, si una vez leído os gusta os recomiendo que no dejéis de echar un ojo a Joe Dunthorne (Submarino) o a Stephen Chbosky (Las ventajas de ser un marginado), dos libros buenísimos que, sin salirse de la estela de Salinger, pueden daros lo mismo pero con una nota más realista y sobre todo más actualizada.

Johan R. Wilbur
cronicasdesdeelfindelmundo.wordpress.com
@johan_wilbur